El subrayador

Columnas que son como cuentos. Los temas son «deliciosamente misceláneos» y conforman una especie de autobiografía del narrador argentino. «Mairal tiene la virtud de convertir en tema hasta el rincón más estéril de la experiencia, como una espera frente al mesón del McDonald’s o la detención en un servicentro para cargar bencina.»

 

«Si uno diluye un buen poema en un litro de agua consigue un cuento regular», dice en este libro Pedro Mairal, y enseguida agrega, sin ironía: «Si uno diluye ese cuento en diez litros de agua, consigue una novela innecesaria». Hay que decir que Mairal ha escrito cuentos formidables y novelas muy necesarias, pero en estas columnas prevalece la mirada del poeta: cierto desdén por el tremendismo, la palabrería, la alharaca. El adjetivo que me viene a la cabeza para describir su tono es bonhomía, que el diccionario de los españoles define como afabilidad, sencillez, bondad y honradez. Algo de todo eso hay en El subrayador, aunque estoy seguro de que Mairal encontraría una palabra menos resbalosa, pues, como dice por ahí, «al final lo que importa es la lengua que usa la gente para escribir en las paredes del baño».

Hay en estas páginas, desde luego, mucho humor, casi siempre de ese que surge sin buscarlo, cuando la escritura, venturosamente, se vuelve un modo de prolongar las conversaciones solitarias. El subrayador es un libro sobre alguien a quien se le ocurren poemas en el colectivo y cuentos cuando anda en taxi, alguien que quizás hacia el final de alguna caminata arma estas columnas susurrantes y medio milagrosas. Los temas son deliciosamente misceláneos: la paternidad, los demasiados libros, los conflictos vocacionales, los trajines del amor y la amistad, y sobre todo el deseo de aprender, de pronto, un poco más sobre el mundo. No creo que sea posible aludir a este libro sin pronunciar, aunque sea a la pasada, la palabra sabiduría. Yo no diría que Mairal vive para narrar: en algún momento, después de vivir intensa y silenciosamente, después de absorber, de calar sin pausas ni prisas el presente, Mairal decide narrar, y lo hace con tanta precisión, tan perfectamente adentrado en la experiencia, que es difícil no creerle; no creerle todo, digo.

Alejandro Zambra

Mairal narra a los porteños en plena mutación digital: celulares, píxeles, el tiempo engañosamente invertido en Internet, la ansiedad de la desconexión. Y los pliegues de toda ciudad son infinitos, así que un viaje en subte, una espera del colectivo, una cola en un McDonald’s, una mudanza o el asalto de un recuerdo, son para Mairal una oportunidad para transformar el tiempo, la desmesura y las disfuncionalidades recurrentes de la ciudad de Buenos Aires en una pequeña narración inolvidable.

Ana Prieto

Autor (a)

ISBN: 978-956-9450-02-0 Categoría:

$10.000

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Pedro Mairal

Ha publicado poesía (Tigre como los pájaros, Consumidor final, Pornosonetos, El gran surubí), novela (Una noche con Sabrina Love, El año del desierto, Salvatierra, La uruguaya), cuentos (Hoy temprano, Breves amores eternos) y no ficción (El equilibrio, El subrayador, Maniobras de evasión). El subrayador es una recopilación de las magníficas columnas que escribió durante años para el diario argentino Perfil.

Información adicional

Autor (a)

1ª Edición

septiembre de 2014

Diseño

Estudio Postal

Nº de páginas

160

Dimensiones

14 x 21 cm

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